RUTA ZARAGOZA MONCAYO CON UN POQUITO DE PISTA
Esta ruta de noviembre, la planteamos para intentar
subir de nuevo al Santuario del Moncayo.
El pronostico del tiempo dice que lloverá. Pero como hace tiempo que no salimos, decidimos arriesgarnos.
No pinta bien, pero siempre se puede volver así que.... Adelante.
Salimos de Zaragoza, por la autovía Logroño hacia Figueruelas, donde nos desviamos hacia Pozuelo de Aragón (existe un cartel indicado el desvio).
Esta carretera está en buen estado, pero nos encontramos con la lluvia, en un primer momento suave, así que decidimos continuar hasta Borja.
Al llegar a Borja no llueve, por lo que continuamos por la carretera sin apenas coincidir con ningún otro vehículo. La verdad es que el tiempo no invita.
La carretera en buen estado hasta el Monasterio de Veruela donde esta vez, decidimos cambiar y cogemos el camino a Añón.
Sin tener muy claro como, nos despistamos del camino que habíamos previsto y aparecemos aquí
Cruzando este puente vemos que entramos en un camino, que no está habilitado para nuestras motos, por lo que decidimos hacer caso a un cartel que pone "Litago" 10kms.
Estos 10 kilometros nos llevan por una pista que pasa por las Cuevas de Añon.
Siguiendo por esta pista giramos a la derecha, hacemos unos cuantos kilometros por pista de tierra, y volvemos a girar a la derecha, y por sorpresa descubrimos que hemos vuelto a llegar a Añon.
Nos reubicamos y cogemos el camino hacia el Santuario del Moncayo.
Este camino es precioso, por la niebla, la lluvia y el color del otoño.
La subida al Moncayo es dura. La nube está bien enganchada en la montaña y se mezcla la lluvia con la niebla lo que hace que la visibilidad sea mínima. La temperatura que nos encontramos es de 6 grados, pero decidimos que ya que estamos aquí, lo suyo es intentar llegar hasta arriba.
Durante el último tramo, la carretera lleva dos dedos de agua y barro por las lluvias, lo que hace que perdamos confianza y tengamos que subir a menor velocidad.
Tras un buen rato de carretera, agua y frio, logramos subir hasta el Santuario.
Satisfechos, mojados y helados, nos metemos a disfrutar de unos excelentes huevos fritos para coger fuerza, calor y comenzar el retorno.
La ruta, en este caso no ha sido sencilla, la lluvia y los tramos de pista nos han hecho esforzarnos mas que en otras ocasiones. Por ese motivo esta ruta la vamos a recordar durante mucho tiempo. En primavera habrá que probarla de nuevo que seguro que la haremos más rápido y disfrutaremos de las curvas que ofrece.
| Kilómetros |
220 km |
| Puntos | Zaragoza, Pozuelo de Aragón, Borja, Añon, Santuario del Moncayo, Trasmoz, Pozuelo de Aragón, Zaragoza |
Salimos de Zaragoza, por la autovía Logroño hacia Figueruelas, donde nos desviamos hacia Pozuelo de Aragón (existe un cartel indicado el desvio).
Esta carretera está en buen estado, pero nos encontramos con la lluvia, en un primer momento suave, así que decidimos continuar hasta Borja.
Al llegar a Borja no llueve, por lo que continuamos por la carretera sin apenas coincidir con ningún otro vehículo. La verdad es que el tiempo no invita.
La carretera en buen estado hasta el Monasterio de Veruela donde esta vez, decidimos cambiar y cogemos el camino a Añón.
Sin tener muy claro como, nos despistamos del camino que habíamos previsto y aparecemos aquí
Cruzando este puente vemos que entramos en un camino, que no está habilitado para nuestras motos, por lo que decidimos hacer caso a un cartel que pone "Litago" 10kms.
Estos 10 kilometros nos llevan por una pista que pasa por las Cuevas de Añon.
Siguiendo por esta pista giramos a la derecha, hacemos unos cuantos kilometros por pista de tierra, y volvemos a girar a la derecha, y por sorpresa descubrimos que hemos vuelto a llegar a Añon.
Nos reubicamos y cogemos el camino hacia el Santuario del Moncayo.
Este camino es precioso, por la niebla, la lluvia y el color del otoño.
La subida al Moncayo es dura. La nube está bien enganchada en la montaña y se mezcla la lluvia con la niebla lo que hace que la visibilidad sea mínima. La temperatura que nos encontramos es de 6 grados, pero decidimos que ya que estamos aquí, lo suyo es intentar llegar hasta arriba.
Durante el último tramo, la carretera lleva dos dedos de agua y barro por las lluvias, lo que hace que perdamos confianza y tengamos que subir a menor velocidad.
Tras un buen rato de carretera, agua y frio, logramos subir hasta el Santuario.
Satisfechos, mojados y helados, nos metemos a disfrutar de unos excelentes huevos fritos para coger fuerza, calor y comenzar el retorno.
La ruta, en este caso no ha sido sencilla, la lluvia y los tramos de pista nos han hecho esforzarnos mas que en otras ocasiones. Por ese motivo esta ruta la vamos a recordar durante mucho tiempo. En primavera habrá que probarla de nuevo que seguro que la haremos más rápido y disfrutaremos de las curvas que ofrece.








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